Si estás al frente de una pequeña empresa o negocio quizás puedas caer en la tentación de pensar que tu impacto ambiental es intrascendente. Pero es probable que las personas que consumen tus productos o utilizan tus servicios no lo vean de esa manera.
Frente a la crisis climática que nos acecha, los consumidores estamos comenzando a votar con nuestras carteras. Las empresas no pueden desconectar de este hecho y necesitan analizar el sentimiento de los consumidores y sus nuevos hábitos de compra ecointeligentes.
Aunque cada empresa es diferente, a continuación presentamos varias formas en las que las pequeñas empresas pueden ser más sostenibles:
1. Ofrezca la posibilidad de trabajar en remoto
Aunque con motivo de la pandemia de coronavirus esta opción se ha extendido, es importante tenerla presente en la nueva normalidad.
A medida que nos organizamos para realizar más trabajo fuera de la oficina, esto nos permite flexibilizar nuestra vida laboral, conciliar nuestra vida familiar y reducir sustancialmente el tiempo que gastamos en desplazamientos.
Esta ausencia de presencialidad ayuda a reducir el tráfico y la huella de carbono de nuestra empresa. Además, con menos personas en la oficina, las empresas podemos ahorrar dinero en suministros (climatización, iluminación e insumos) e, incluso, reducir la superficie que empleamos, dándole otro uso o recortar el gasto de alquiler.
2. Promocione desplazamientos en transporte de bajas emisiones
Aún cuando los empleados de tu empresa necesiten estar en la oficina, puedes influir en la forma en que se desplazan al trabajo y así reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
El transporte público (tren, tranvía o autobús) es una forma sostenible de viajar y debemos alentar estas opciones de transporte, proporcionando a los empleados beneficios que les animen a utilizarlos.
También hay empresas que incentivan la micromovilidad urbana (motocicletas, bicicletas y patinetes) y sus variantes de servicio compartido.
3. Utilice productos sostenibles
Los bienes y productos que adquieren las empresas para mantener operativos sus lugares de trabajo (limpieza, fungibles o alimentación) deben ser seguros para la salud y respetuosos con el entorno.
Para todos estos artículos uso común se debe analizar su etiquetado, tanto para su uso como para su eliminación, siendo importante darle prioridad a aquellas opciones que se integren dentro de las propuestas de la economía circular.
4. Haga uso de bienes de segunda mano
Cuestiones como la de decorar una oficina no tiene por qué significar desembolsar mucho dinero por mobiliario nuevo.
Se emplea mucha energía y materias primas para fabricar nuevos artículos y existe siempre la posibilidad de encontrar alternativas adecuadas para esos bienes que podemos necesitar.
Dar un nuevo uso a estos bienes reduce la llegada a los vertederos de productos que son funcionales y están en buen uso, siendo en muchos casos víctimas de la obsolescencia programada.
5. Sigue la jerarquía multierre
La mejor manera de mantener los desperdicios fuera de los vertederos es que no lleguen nunca a ellos.
Una buena herramienta para lograr esto es lo que se conoce como jerarquía multierre o regla de las erres, basada en la famosa regla de las tres erres de la ecología, Reducir, Reciclar y Reutilizar.
A éstas, se le añaden otras 2 erres: Rechazar, y en última instancia, Compostar (Rot, en inglés).
Si además incorporamos lo que nos puede aportar la economía colaborativa, tenemos otras 2 erres: Reparar y Redistribuir.
Y recuerda el orden de aplicación es importante: rechaza lo que no necesites, reduce de lo que necesitas, reutiliza lo que consumes, repara lo que no se pueda reutilizar, redistribuye lo que no necesitas, recicla lo que no puedes rechazar, reducir, reutilizar, reparar o redistribuir, y composta el resto.
6. Utilice envases y embalajes sostenibles
Para las empresas que venden y envían productos, el embalaje es una parte importante de sus operaciones.
Desde el envase en el que se vende cada unidad hasta el embalaje en el que finalmente llegan a los clientes, todo ello se acumula rápidamente.
Tanto el diseño sostenible de estos elementos y sus procedimientos asociados, como el uso de materiales responsables (reciclados, reciclables, reutilizados, reutilizables, biodegradables o compostables) son importantes para dar lugar a una cadena sostenible en la que los materiales no pierden valor y pueden ser reintroducidos en el proceso.
7. Apueste por la eficiencia energética
La eficiencia energética no solo nos puede ayudar a reducir la huella de carbono de nuestra actividad, sino que también ayuda a ahorrar en nuestra factura energética.
Son múltiples las iniciativas ecoeficientes que se pueden realizar en esta línea, muchas de ellas sencillas, como por ejemplo, utilizar electrodomésticos de bajo consumo, cambiar la iluminación a LED, instalar sensores para las luces, usar termostatos inteligentes, aislar las estancias y aprovechar la luz natural.
8. Utilice servicios de alojamiento web ecológicos
No podemos olvidarnos de que nuestros sitios web también consumen energía. Los servidores que utilizamos están constantemente encendidos y llegan a consumir grandes cantidades de energía.
Afortunadamente, podemos elegir dónde se almacenan nuestras web y sus datos. Los principales proveedores de servicios de Internet (en inglés Internet Service Provider – ISP) están haciendo esfuerzos por descarbonizar sus centros de datos y utilizar energía procedente de fuentes renovables.
9. Haga negocios con empresas responsables
Además de lo visto en el punto anterior, también debemos priorizar nuestras relaciones comerciales con proveedores que tengan políticas claras y sostenibles.
Nos referimos a empresas de software, de alimentación o transportistas que ayuden a que nuestra cadena de producción / servucción reduzca su impacto y huella ambiental, ya que llegar a ser un negocio sostenible depende de las empresas con las que colaboramos.
10. Compre compensaciones de carbono
En último lugar, si nos resulta imposible reducir alguna parte de nuestra huella de carbono podemos recurrir a las compensaciones de carbono.
Básicamente, una compensación de carbono es una reducción en las emisiones de dióxido de carbono o gases de efecto invernadero hecha para compensar una emisión efectuada en otro lugar.
Así, nuestra empresas puede utilizar algunas de las múltiples posibilidades que hay en los mercados de carbono para calcular y compensar sus emisiones, eligiendo proyectos en nuestra sintonía y que estén certificados por terceros.
Y a ti, ¿se te ocurre alguna manera de que tu negocio sea más sostenible?